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"El origen de la ciencia ficción"

  • Foto del escritor: walden
    walden
  • 16 nov 2020
  • 5 Min. de lectura

En busca del primer relato de ciencia-ficción

La ciencia-ficción vive para muchos una nueva edad dorada, especialmente en la pantalla. Sus orígenes se suelen marcar en el siglo XIX con Frankenstein y las novelas de Julio Verne. Sin embargo, estas historias encuentran su germen en relatos que datan de hace casi 18 siglos.



¿Cuándo comenzó la ciencia-ficción? El género parece estar viviendo una segunda época dorada la gran pantalla en lo que va de década, gracias a títulos reconocidos como La llegada (2017), Interstellar (2014), Gravity (2013), series como Black Mirror (2011-) o la crípica pero muy comentada Aniquilación (2018). Toda una tendencia que arrancó con títulos valorados seguramente más años después de su estreno -ese es el caso de la hoy valorada Hijos de los Hombres (2006)- la recuperación con luces y sombras de clásicos como la saga Alien o la vuelta al género como director de Steven Spielgerg con Ready Player One (2018).


La línea entre fantasía y ciencia ficción siempre ha sido muy fina, pero componentes de ambos géneros aparecen desde el comienzo de la literatura


La ciencia-ficción, en definitiva, está de moda, en parte gracias a novelas que como exploramos en este artículo han inspirado muchos de lo que hoy vemos en el cine. Sin embargo trazar el germen de la ciencia-ficción escrita siempre ha sido una cuestión difusa que depende de su propia definición.

Isaac Asimov, referente donde los haya, la definió como “la rama de la literatura que trata sobre la reacción de los seres humanos a los cambios en la ciencia y la tecnología". Por su parte, Hugo Gernsback, escritor que daría nombre a los actuales premios Hugo y quien acuñó el término de science-fiction en 1926 en su revista Amazing Stories, daba la siguiente descripción, recogiendo ya el terreno que habían recorrido precursores como Verne o Wells:

Tanto Gernsback, que después cambiaría el término 'scientifiction' por 'science-fiction' tras vender una revista que llevaba este nombre y sus derechos, como Asimov, parten de que este género debe tener un disparador tecnológico o científico plausible. Quedan así a un lado las historias de fantasía que aunque se desarrollen en entornos futuristas o espaciales -como Star Wars- no prestan atención a estas cuestiones. En pocas palabras, la línea entre fantasía y ciencia ficción siempre ha sido delgada, dividida a su vez entre los que defiende una science-fiction hard (dura), que detalla y sienta elementos científicos posibles, y la blanda, que los toma con más ligereza.



Un viaje a la Luna... contado en el Siglo II

Un relato del siglo II ya narra la llegada de un grupo de hombres a la Luna

John Clute, creador de la Enciclopedia de la Ciencia-Ficción, apunta el término proto ciencia-ficción para todos aquellos relatos antiguos que sentaron las bases. En este rastreo aparece Historia Vera, del escritor sirio de tradición griega Luciano de Samósata. Una historia escrita sobre el año 150 después de Cristo que narra las aventuras de un grupo de navegantes que tras sobrepasar las columnas de Heracles, el punto donde se acababa la Tierra según la cosmogonía helénica, son arrastrados por una tormenta hasta la Luna. En el satélite conocerán a un grupo de selenitas envueltos en una guerra interplanetaria contra El Rey del Sol, y todo ello, como decimos, hace más de 1.800 años.

El argumento de Historia Vera partía más de una vocación por criticar los relatos irreales de las historias Homéricas que por una vocación de explorar la exploración espacial, lógicamente, pero eso no quita que parezca un relato sacado de una novela pulp.


Aquí aparece Somnium (1634) una novela de Johannes Kepler -sí, el astrónomo que fijó las bases de los movimientos de los planetas en torno al Sol- que contaba el viaje a la Luna de un observador que la describe. Aunque sus visiones del satélite se hacían con vocación científica, su 'teletransportación' a la Tierra se produce por la intervención de unos espíritus divinos. Y es que aún faltaría un poco para que fuera un cohete o un artilugio tecnológico el que fuera el disparador de la trama. Pese a esto, voces tan autorizadas como Carl Sagan situaron la obra de Kepler como la primera trama de ciencia-ficción de la historia bajo su punto de vista.

En 1657, Cyrano de Bergerac también describe en primera persona el viaje de su personaje al Sol en el relato El Otro Mundo, mientras que en 1666 Margaret Cavendish , la duquesa de Newcastle, publicaba El Mundo Ardiente, una historia que nos llevaba a un mundo alternativo al que se accedía por el Polo Norte. El peso de las mujeres en esta ciencia-ficción antigua no se detiene en la aristócrata inglesa. Ya en plena Ilustración, la francesa Marie-Anne Robert contaba en El nuevo Mentor otro viaje por el Sistema Solar. Todas estas historias mantenían aún sin embargo un peso muy marcado de la fantasía y los relatos incluso de tono cómico, como serían los de El Barón de Munchausen (1781), capaz de recorrer el mundo sobre una bala de cañón o volar también hasta la Luna, y que en una versión también histriónica llevó al cine Terry Gilliam (1988).



El año 2440 visto por un Ilustrado

Durante el siglo XVIII comienzan a verse los primeros relatos que intentaban imaginarse cómo sería el futuro. En 1771, Louis-Sébastien Mercier publica 2440, una novela que viaja hasta ese año tan lejano mediante sueños, representando una sociedad fascinada por la ciencia, donde a los niños se les regala desde pequeños artilugios de observación. El utopismo iniciado por Moro, seguía aquí impregnado ya por la pasión de los nuevos avances que ocupaban por primera vez un lugar principal en la mente de los aristócratas.


Pensadores de primer nivel de la época también recurrieron a lo que hoy podríamos llamar ciencia-ficción para describir sus sociedades. En Micromegas (1752) Voltaire cuenta la historia de un ser llegado de otro plantea que describe la sociedad en la Tierra, un argumento sorprendente para su siglo, pero que además contó con la casualidad de que en el relato también se describía la presencia de lunas en Marte antes de su descubrimiento.


En español también hubo 'ciencia-ficción' antes de Frankenstein

Todo esto sería el germen que daría lugar al Frankenstein de Mary Shelley (1818), que el curso pasado cumpliría 200 años. La historia del Moderno Prometeo es de forma consensuada la que se considera la primera historia escrita de ciencia-ficción pura. En Frankenstein la ciencia actúa punto fundamental, al conseguir por medio de la aplicación de electricidad que el monstruo cobre vida, un pensamiento -el que la electricidad podría revivir a los muertos- que tenía cierta distribución como leyenda urbana en la época debido a los experimentos con descargas en animales de Giovanni Aldini. Además, Frankenstein es un pulso en el debate moral sobre cómo el hombre, por medio de la ciencia, podría emular a Dios. Aplicación de la tecnología y elucubración sobre cuáles son sus aplicaciones límites, debate ético y moral contra lo establecido, el miedo a lo desconocido: parece mentira que una autora de solo 18 años aunara tantos referentes de lo que hoy llamamos sci-fi sin complejos.

Después llegarían las historias de Julio Verne, de H.G. Wells; las del primero de un carácter más técnico y las del segundo más soñadoras. Las primeras revistas especializadas en relatos de esta índole -entonces llamadas 'novelas científicas'-, la primera aparición del término androide en La Eva Futura (1878), de Robot en la obra de teatro R.U.R. De Karel Capek (1921). Y por último, la acuñación del término por parte de Gernsback y el inicio de las novelas pulp.

Sin embargo en esta carrera pre 'ciencia-ficción' también aparecieron algunos nombres propios españoles. Tal es el caso del Viaje estático al mundo planetario (1780) de Lorenzo Hervás o Panduro y el Viaje de un filósofo a Selenópolis (1804) de Antonio Marqués y Espejo, ambos relatos de viajes espaciales. Una prueba más de que mucho antes de lo que se considera el inicio puro del género, hubo numerosos precursores.


Fuente: https://hipertextual.com/2019/02/busca-primer-relato-ciencia-ficcion

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